Inicio / Centro de Prensa / Noticias

Desarrollar el potencial: Ser la mejor versión de uno mismo


Por: José Luis Ochoa
Director de Sostenibilidad de World Vision Perú

Los que trabajamos en desarrollo transformador desde las comunidades más vulnerables, lidiamos a diario con las causas de la injusticia y del empobrecimiento,  es decir aquello que despoja al ser humano de lo que por naturaleza le pertenece, afectando su dignidad. Vemos cómo los efectos de dichas situaciones, dejan a los niños cada vez más vulnerables y casi sin posibilidad de ver el futuro que les pertenece.

La mirada natural de padre o maestro que nos impulsa a ver al niño necesitado de protección, formación y educación, guía instintivamente las acciones de todos los que formamos parte de su entorno de desarrollo. Este acercamiento es sin duda importante y necesario para crear relaciones significativas que forman el carácter del niño. Pero el rol del protector y formador de la niñez no puede quedar ahí, pues también es necesario ver a los niños desde otro ángulo, el de su potencial.
 
El potencial de una persona está constituido por los talentos naturales y particulares con los que nace, que si son liberados y desarrollados se convierten en capacidades y fortalezas para toda la vida.  
 
Liberar el potencial de cada niño y niña tiene tres  implicancias prácticas, que pueden entenderse como un llamado a la acción, para quienes pueden ver más allá de la pobreza económica temporal, la oportunidad para forjar un futuro mejor.
 
La primera es afirmar su identidad, la de seres dignos con un propósito trascendente. Esta puede ser la mejor estrategia para atacar las causas invisibles del empobrecimiento, porque puede llevar a los niños a definirse por lo que son y no por lo que tienen.
 
La segunda es creer y apostar por el futuro en el que ellos quieren estar, aunque construir una visión puede ser un acto de manipulación, en verdad se trata de un esfuerzo por liberar el potencial de las personas para encontrar su destino, el propósito para el que fueron creados y en el que podrán expresar lo mejor de sí. 
 
La tercera es mejorar su entorno, creando condiciones de aceptación en las que los niños crezcan como miembros activos en sus familias y comunidades. Su voz, perspectiva y participación son claves para que ellos mismos desarrollen su potencial.
 
Los niños y su potencial representan el corazón que impulsa a World Vision a mantener la pasión por su trabajo, pues como organización cristiana internacional de desarrollo, tenemos la profunda convicción de que todo ser humano fue creado para llegar a ser la mejor versión de sí mismo. 
 
La experiencia forjada durante más de 60 años en 98 países del mundo y 17 años en el Perú en más de 600 comunidades, así como nuestra vocación de servicio nos permiten tener una lectura del futuro marcada por la esperanza. Nos hemos comprometido con la búsqueda de vida en toda su plenitud para cada niño, especialmente para los más vulnerables y aquellos que están privados de oportunidades. 
 
Una de las primeras cosas que hicimos al reiniciar nuestras acciones en el Perú y luego de experimentar en carne propia la violencia terrorista de la década del 80, fue  trabajar con cientos de familias desplazadas instaladas en Huanta. Tuvimos el privilegio de acompañar y ver crecer a un grupo de niños que a pesar de las terribles secuelas que les dejaron la separación, perdida de seres queridos y desarraigo que enfrentaron, lograron convertirse en jóvenes que ahora miran el país de una manera diferente, más proactiva y llena de esperanza. Su capacidad evidente de resiliencia nos hizo pasar de la compasión al profundo respeto y admiración.
 
Recientemente conversé con uno de ellos, Abimael  quien al recordar la presencia de nuestra organización en Huanta se sentía a gradecido porque, aunque el facilitador de ese tiempo no reparó en la trascendencia de sus palabras, éstas impactaron positivamente en él. “Yo no sé con quién estoy hablando ahora, quizás esté hablando con un ingeniero, un líder de comunidad o un congresista en el futuro”, fueron las palabras que impulsaron a Abimael a mirar más allá de la situación que entonces le afectaba y mantuvo la conciencia de que podía ser mejor, por ello participó  en diferentes proyectos de formación y desarrollo de capacidades que tenemos en la zona. Hoy está terminando la universidad, además de ser regidor del municipio de Huanta en Ayacucho. 
 
Cuando hay compromiso, se puede tener una nueva comprensión y mirada para generar un futuro distinto.
 

Comentarios en facebook ()