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“Si ustedes pudieran ver lo que yo estoy viendo acá, sentirían lo mismo”

Con la ayuda de más del 1000 voluntarios, Latina TV y empresas solidarias, World Vision Perú movilizó 149 toneladas de ayuda humanitaria a las zonas afectadas por las lluvias, inundaciones y huaicos

Durante 10 días World Vision Perú en alianza con Latina TV instalaron carpas para recepción de donaciones para las poblaciones damnificadas por las lluvias, inundaciones y huaicos. No  hubiera sido posible movilizar 149 toneladas de ayuda humanitaria recolectada sin la colaboración de más de 1000 voluntarios en el punto de acopio en Lima y otros cientos en campo; y de empresas que brindaron el transporte gratuito. La ayuda humanitaria son esos corazones movilizados por un sentido de solidaridad que nace al saber que otro nos necesita. Uno de esos corazones solidarios nos comparte lo vivido en esta emergencia:

Emma llega 10 minutos antes de las 8:00 am a la puerta de la Oficina Nacional de World Vision Perú con un determinante deseo de ayudar; todos hemos podido ver la crueldad de la emergencia a través de los medios de comunicación y las redes sociales, pero la lejanía aún no nos permite ver magnitud real del problema. Con alegría ve a muchas personas acercarse a donar víveres y ropa. Pasa una jornada completa, de 8 de la mañana a 8 de la noche, clasificando víveres, artículos de higiene, ropa, zapatos y demás donaciones.

No es suficiente, quiere hacer más, y se inscribe para participar  del voluntariado en campo. El fin de semana vuelve a presentarse 10 minutos antes de las 7 de la mañana y junto a un grupo de 40 voluntarios salen rumbo a Chaclacayo, donde World Vision Perú ha instalado un centro de operaciones para organizar la atención de las familias damnificadas de la cuenca de rio Rímac.

El plan inicial era entregar las donaciones a la mayor cantidad de familias en diferentes zonas previamente identificadas por World Vision. Sin embargo, los planes cambiaron, “Nos dimos cuenta que en el lugar había muchas más cosas para empaquetar. Estuve en el grupo de aseo, preparando las bolsas para donar con pañales, toallas, cepillos. Éramos bastantes, fue un trabajo arduo, pero lo hicimos por las personas que estaban acá.”, dice Emma. Ya nos encontramos en el albergue, nos hemos trasladado a la altura del Puente La Cantuta, a la zona donde el río Rimac se ha llevado parte la ribera y con ella las rieles del tren que pasaba por ahí. Las familias damnificadas se han salvaguardado en carpas en una parte alta, desde aquí pueden ver sus casa destrozadas o llenas de lodo.

 “Conmueve mucho mi corazón, no pensé que estuviera así. Veníamos caminando veía a mi derecha y a mi izquierda, ver las carpa donde la gente está durmiendo, ni si quiera es arena, hay piedras debajo de las carpas donde están durmiendo. Y en las condiciones en las que están y no es una, dos o tres, son muchas familias”, comenta.

Mientras repartimos las donaciones, un grupo de voluntarios inicia juegos de recreación con los niños de la zona, que son muchos, con alegría participan de ellos; es un buen momento para pensar en otra cosa que no sean las carpas, las casas destruídas por las lluvias e inundaciones, o las numerosas familias que llegan al albergue buscando ayuda.

“Me voy muy impactada con bastante carga en mi corazón para ayudar. Si es que no puedo venir, puedo donar, orar o seguir en el punto de acopio porque en verdad las personas que están aquí necesitan mucho de nuestro apoyo. Si ustedes pudieran ver lo que yo estoy viendo acá sentirían lo mismo. No pensábamos que esto estaba así como está” finaliza Emma.

A las 8 de la noche emprendemos el viaje de regreso, caminamos un tramo porque el acceso es restringido por los trabajos de limpieza que se están realizando. Nos vamos felices pero muy claros de que hay mucho trabajo por delante. Es importante saber que un día hace la diferencia. Necesitamos tu ayuda hoy para brindar protección a niñas y niños damnificados por las lluvias, huaicos e inundaciones, conoce como hacerlo aquí. Campaña Esperanza después de la Emergencia

¡Sigamos llevando más ayuda a los que hoy nos necesitan!

¡Gracias a Latina, LC Perú, la Municipalidad de Jesús María, Transportes Meridian y todas las empresas y corazones solidarios que se sumaron para llevar ayuda y esperanza a las familias damnificadas. Las 149 toneladas se distribuyeron a Lima, Chiclayo, Trujillo y Ancash!


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