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Opinión: 20 años después

20 años después

Por: Caleb Meza, Director Nacional de World Vision Perú

Han pasado casi 20 años desde que reiniciamos las operaciones de World  Vision en Perú y la motivación de nuestro servicio persiste. Los problemas que afectan a los niños y sus familias no son los mismos. Éstos son cada vez más complejos y difíciles de abordar desde una sola perspectiva o de manera aislada. Reconocemos que sólo somos una organización entre muchas que contribuyen al desarrollo, pero con la convicción que el asocio puede llevar más lejos y en mayor medida nuestro deseo de servir.

Este esfuerzo unido de personas y organizaciones que ven en los niños la posibilidad de vidas transformadas, ha hecho posible el cambio en la mente y en la vida de las familias que viven en condiciones de pobreza, que más allá de los beneficios materiales que recibieron, perciben que han desarrollado, lo que se manifiesta en que viven con más armonia, saben cómo criar y educar a sus hijos e hijas, los valoran como el tesoro que son y los protegen para que desarrollen todo su potencial, con lo cual pueden alcanzar la vida que Dios quiere para ellos y ellas. 

Cuando comenzamos no imaginábamos llegar a casi cien mil niños en seis regiones del país y en más de ochocientas comunidades. Los niños que participaron en nuestros primeros programas ahora son jóvenes que ven la vida de otra manera y seguramente influirán en su propia descendencia. Muchos de ellos ya son líderes en sus comunidades y están comprometidos con la inversión en la infancia y el desarrollo humano, como pilares del progreso.

A través de ellos, comprobamos la importancia de la salud, la educación y las habilidades para la vida, porque realmente pueden hacer la diferencia en la vida de las personas. Por ello, hemos querido dedicar este Reporte a nuestros aprendizajes, extraídos de evaluaciones recientes en temas de educación desde la edad temprana, durante la niñez y la adolescencia.

Veinte años después seguimos mirando el norte promisorio con esperanza, no en nuestras propias fuerzas, sino las que vienen de lo Alto.

Ver Reporte Anual 2013 de World Vision Perú 


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