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Por un Perú libre de violencia infantil


Por: Víctor Belleza, Director de Incidencia en Políticas Públicas y Movilización de World Vision Perú

En los últimos días hemos sido testigos, a través de los medios de comunicación, de dos terribles hechos de extrema violencia. En Huamanga, Ayacucho, un sujeto asesinó a un niño de 5 años y a su hermana gestante de 18. En San Juan de Lurigancho, Lima, otro individuo mató a una madre frente a sus cinco hijos, y mantuvo secuestrada por varias horas a una niña de 7 años.

Lamentablemente, quizás no sea la última vez que hechos como estos se registren en alguna parte de nuestro país, y que involucren directamente a las niños y los niños. No podemos ni debemos silenciar nuestra indignación frente a un hecho execrable que atenta contra el derecho más elemental de todo ser humano: El derecho a la vida.

¿Cómo un ser humano puede atentar contra otro ser humano? ¿Cómo un adulto puede asesinar a un niño? En el día a día, mucho se habla de la delincuencia (violencia en las calles) y se pide al Gobierno actuar al respecto. ¿Y qué podemos hacer frente a los otros tipos de violencia que no ocurren en las calles, sino al interior de los hogares contra las mujeres, las niñas, los niños y adolescentes? Este último tipo de violencia si bien no llega a quitar la vida, puede marcarla para siempre.

El “Informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas” (2006) sostiene que “la violencia contra los niños y niñas existe en todos los Estados y cruza las fronteras culturales, las diferencias de clase, educación, ingreso, origen étnico y edad”. ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para librar a las niñas y niños de la violencia infantil?

Un reciente estudio sobre protección realizado por World Vision Perú que contó con la co-autoría de niñas, niños y adolescentes confirmó que la familia se constituye en el principal espacio donde se genera la violencia contra la niñez y adolescencia. Los padres, madres, familiares, tutores y cuidadores se constituyen como los principales agresores. El informe mundial en referencia señala que los tipos de violencia contra la niñez pueden ser de orden físico, psicológico, sexual y negligente.

Como World Vision hemos establecido un compromiso para poner fin a todo tipo de violencia ejercido contra las niñas, niños y adolescentes. En noviembre lanzaremos una campaña contra la violencia infantil en 14 países de América Latina y El Caribe, denominado “Región libre de violencia infantil”. En el Perú nos enfocaremos en la violencia que se ejerce contra la niñez y adolescencia al interior de las familias.

Estamos convencidos que es posible vivir sin violencia infantil en el país. La campaña considera como una de sus acciones clave incrementar la conciencia respecto del impacto negativo que tiene la violencia contra las niñas, niños y adolescentes y promover cambios de conducta en quienes ejercen la función del cuidado en las familias. Existen abundantes estudios que dan cuenta de la escala y el impacto nocivo de la violencia infantil en el campo de la salud, la educación, las relaciones interpersonales, las relaciones sociales, la seguridad, y el desarrollo.

El Informe Mundial reporta que Suecia fue el primer Estado en prohibir todo castigo físico y cualquier tipo de trato humillante en 1979: “…En estudios nacionales realizados con progenitores en 1980, el 51% dijeron que habían empleado el castigo físico en el año anterior; veinte años después, en el 2000, esta cifra se había reducido a un 8%”. En el país existen varias iniciativas legislativas al respecto que están a la espera de su aprobación final. Es necesario impulsar la modificación del marco legislativo para eliminar todo tipo de violencia contra la niñez y adolescencia.

No importa nuestra condición, ni el género, ni la edad. Todas y todos estamos en condición de dar un buen trato a la niñez y adolescencia. Un abrazo, una palabra amable, una mirada tierna no exige mucho tiempo, no demanda costo; solo requiere de nuestra presencia, voluntad para hacerlo y amor. No tenemos excusa. Eso es lo que demandan las niñas, niños y adolescentes.


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